Matemáticas para empresarios

A raíz del caso #gratisnotrabajo, en el que la periodista Azahara Cano y la Asociación de la Prensa de Madrid hicieron pública la impresentable oferta de trabajo de la empresa Novo Distribuciones (ofrecían 0,75 céntimos por artículo), y viendo los últimos movimientos de empresarios y políticos de cara a solucionar la crisis, siento la necesidad de meterme en política con este artículo más de lo que me gusta hacerlo en este blog. Pero en el campo de la comunicación (periodistas, gestores de comunidad, publicitarios, relaciones públicas…) es necesario que se empiece a valorar más el trabajo de los “curritos”, esos empleados que no tenemos cargo pero que hacemos que las cosas funcionen. Algo que, por cierto, creo que pasa en casi todos los sectores productivos en España.

El problema es obvio: estamos viviendo una crisis económica que obliga a todos los agentes de la economía a recortar gastos. Lo hacemos en casa, lo hacen en el bar de la esquina, lo hacen en las multinacionales y lo hacen hasta los equipos de fútbol. El problema es que estos recortes caen siempre sobre los mismos: los curritos. Ellos son quienes ven reducido su sueldo cuando no son despedidos, y quienes además tienen que oír constantemente que han vivido por encima de sus posibilidades y que deberían ahorrar, trabajar más horas y ser más productivos. Y lo que yo no puedo entender es que se espere de un trabajador que se implique y sea mínimamente productivo cuando no se le da nada a cambio.

Voy a poner un ejemplo. Imaginemos que uno de estos empresarios que propone crear mini-empleos con mini-sueldos quiere comprarse un coche. Lo primero que hace es estudiar sus propias necesidades y calcular cuánto se quiere gastar en el coche, y ni siquiera tiene que pensarlo para llegar a la siguiente conclusión:

  1. Si me gasto una buena cantidad, tendré un muy buen coche.
  2. Si me gasto una cantidad decente, tendré un coche decente.
  3. Si me gasto una mierda, tendré un coche de mierda.

Pues bien, estimados empresarios y políticos, ese mismo razonamiento se aplica al mercado laboral:

  1. Si me gasto una buena cantidad, dando muy buenas condiciones laborales, tendré muy buenos trabajadores y una alta productividad.
  2. Si me gasto una cantidad decente, dando condiciones laborales decentes, tendré unos trabajadores decentes y una productividad decente.
  3. Si me gasto una mierda, dando salarios de mierda y explotando a mis empleados, tendré unos trabajadores de mierda y una productividad de mierda.

No me parece que haya que tener ningún máster en administración de empresas, coaching, leading y recursos humanos para entenderlo. Quizá si los directivos asumiesen que ellos no se pueden enriquecer si el conjunto no obtiene beneficios (la sociedad mercantil, los trabajadores, los clientes, los proveedores, los accionistas, la comunidad local y todos los públicos definidos en relaciones públicas) se pondrían así mismos sueldos menos desorbitados en comparación con los de sus empleados, y podrían permitirse tener más y mejores trabajadores en la empresa obteniendo a la larga más beneficios.

En resumen, los empresarios que tanto se quejan de la productividad de sus empleados y de los pobres resultados de sus empresas son los máximos responsables de la situación. Podrían exigir mucho si tratasen a sus empleados como se merecen, premiando el conocimiento y el esfuerzo de todo el equipo en vez de buscar la manera de llevarse un mayor trozo del pastel. Una mejor relación entre empleados y empresa es una situación favorable para todos, y no es otra cosa que el quid pro cuo de toda la vida.

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2 thoughts on “Matemáticas para empresarios

  1. Existe otra posibilidad: si me gasto poco o nada de dinero pero engaño a la gente haciéndoles creer que trabajando gratis para mí (o a cambio de una remuneración miserable) podrán progresar en sus carreras, puedo llegar a tener buenos trabajadores y una alta productividad…

    Al menos hasta que se den cuenta de que les estoy tomando el pelo; momento en el que echaré a estos “listos” y contrataré nuevos pardillos, por ejemplo cualquiera de los miles de periodistas que salen cada año de las Facultades, a quienes han comido el coco desde el primer año de carrera mentalizándoles para trabajar sin cobrar o ser becarios eternos.

    Creo que la cosa va por ahí actualmente, al menos en el mundo del periodismo.

  2. Lo que no deja de ser el mismo problema: prefiero contratar a profesionales sin experiencia a quienes puedo engañar y pagar cuatro perras a contratar a profesionales bien asentados y que no necesitan formación, pero me quejo de que mis trabajadores no sepan hacer las cosas.

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