Bienvenido a Google’s Earth

Durante los últimos meses la competencia entre Windows y Google ha alcanzado el nivel de guerra abierta en la que los dos bandos sacando todo su potencial a la luz. Todo empezó por culpa de Google, que no se contentaron con sacarse de la manga el buscador de Internet más potente sino que siempre han estado intentando comerle mercado a Microsoft. También se puede decir que es un poco culpa de Bill Gates por pensar que, como con tantas otras empresas que intentaron hacerle competencia, aplastaría a Google como a una hormiga (o la compraría, en caso de que resultase rebelde). Aunque hay que reconocer que no era previsible, ahora sabemos que Bill debería haber empezado a temblar cuando apareció la versión beta de Gmail, pues era el principio de la conquista del mundo.

Preciosa descripción gráfica del plan de Google (por onecomic)
Preciosa descripción gráfica del plan de Google (por onecomic)

Guerra abierta

Una vez abierta la brecha con Gmail, Larry Page y Sergey Brin (creadores de Google) se han mantenido fieles a su filosofía “innovador y gratis” a la hora de sacar al mercado aplicaciones punteras: Google Docs, una versión de Office on-line para poder acceder a tus archivos desde cualquier parte del mundo; Google Earth y Google Maps, sin duda de las mejores aplicaciones geográficas del mercado que, a día de hoy, te permiten no sólo ver un mapa, sino ver fotos de las calles o incluso consultar los mapas de las estrellas; Google Translate para traducir textos y páginas Webs; AdWords y AdSense, dos aplicaciones de gestión de publicidad… la lista es muy larga. Además, Google ha financiado el desarrollo de Firefox (máximo competidor de Internet Explorer) y se ha adueñado de portales de internet de la importancia de YouTube. Es decir, desde su aparición Google se ha ido haciendo más y más grande y más y más poderoso.

Por tanto era obvio que llegaría un día en que Microsoft tuviese que reaccionar en serio para defenderse del nuevo gigante. Para eso Bill cuenta con el poder, el dinero y los empleados necesarios para haber dominado el mundo de la informática durante décadas. Así que aparte de las mejoras sobre Windows XP, la total supremacía del Messenger y lo que todavía aguanta Hotmail, llegó el día de lanzar el gran órdago: Windows Vista. El sistema operativo que tenía que haber devuelto el “orden natural” al mundo de la tecnología y que se convirtió en uno de los mayores fracasos de la tecnología y el marketing de la historia, obligando a Bill a ponerse las pilas y sacar corriendo el Windows 7.

La guerra de los navegadores (por bradydb)
La guerra de los navegadores (por bradydb)

En mi opinión el lanzamiento de Windows Vista debería ser analizado como uno de los momentos claves de la historia de la informática: la gente del software libre se reía sin parar, Steve Jobs sacó una campaña de publicidad donde el apuesto Apple se reía del tonto de Windows y Larry y Sergey vieron la puerta abierta para lanzar EL ataque: Google Chrome, un navegador para hacerle daño a Microsoft en el eslabón más débil de la compañía (el Internet Explorer, odiado por los desarrolladores de páginas web y causante de condenas por monopolio).

Entonces Bill se enfadó de verdad, porque a nadie le gusta que le humillen. Puso de nuevo el poder, el dinero y los empleados en la batidora y sacó Bing, un nuevo buscador de Internet “made in Microsoft” para decirle a Google que él también podía ir a su casa y hacerles pis en la alfombra. Lo que ni Bill ni nadie se esperaba es que el navegador fuese sólo la punta de lanza de Chrome, así que cuando desde Google respondieron a Bing sacando Google Chrome OS el mundo se paró. Y no era para menos, porque Google Chrome OS, un sistema operativo gratis y que funciona de una forma distinta permitiendo reducir costes de hardware, era el equivalente a un ataque nuclear comunista en plena Guerra Fría.

Desde entonces (hace unos pocos meses) Microsoft se ha defendido anunciando una versión on-line y gratis de Word y Excel para hacerle la competencia a los Google Docs (quizá un poco tarde, pero Microsoft Office sigue siendo la suite más conocida y utilizada de este tipo de aplicaciones); y se ha llevado el gato al agua al asociarse con Yahoo!, aunque hay que recordar que si Google y Yahoo! no se asociaron es porque los tribunales de la competencia se lo impidieron al considerar que supondría el monopolio sobre la publicidad en Internet. El último gran movimiento de Microsoft ha sido asociarse con Amazon para hacerse fuertes en el mundo de los libros digitales, mientras Google se ha dedicado a mejorar sus aplicaciones para Webmasters (Insigths, AdWords…) y ha vuelto a dar un buen golpe sobre la mesa al anunciar Caffeine, una versión de Google mejorada pero aún en pruebas que es la respuesta a las nuevas opciones de búsqueda de Twitter y Facebook (ya hablaremos de las redes sociales, que traen tela).

La amenaza de Chrome OS

Reacciones ante Google Chrome (por Nitrozac & Snaggy)
Reacciones ante Google Chrome (por Nitrozac & Snaggy)

Pero ¿por qué tanto odio? Google no es el primero en hacerle la competencia al imperio de Microsoft. Macintosh lleva toda la vida siendo LA alternativa a Windows -aunque, desde hace tiempo, Apple está participada por Microsoft-, y desde hace años existe también Linux, que ya es suficientemente sencillo de usar y totalmente gratis. Y sin embargo ninguno de los dos ha provocado tantas reacciones por parte de Bill. ¿Qué tiene Google que lo haga tan temible? ¿Por qué al día siguiente de anunciar Chrome OS los fabricantes de ordenadores -que pasan de Linux- se estaban pegando por meterlo en sus máquinas?

Para empezar, analicemos por qué Microsoft ha sido indestructible hasta ahora: Windows es “mercadotécnicamente” superior a Mac y Linux, es así de simple. Mientras Apple se ha decantado siempre por un público pijo que se gasta un dineral en un ordenador y en todos sus complementos y Linux no tiene dinero para explicarle a la gente lo fácil de usar que es, Windows es el paradigma de “fácil, barato y para toda la familia”, y, cuando alguien no está convencido de eso, se invierte en publicidad y se le convence.

El problema que Microsoft tiene con Google es que la estrategia de Larry y Sergey es totalmente nueva: no tratan de bajar los precios (todo es gratis) ni invierten en publicidad, pero todo el mundo confía en Google. De hecho la mayor parte de la gente sabe tan poco de Chrome OS como de Linux, y no tiene ni idea de que en realidad el sistema operativo del pingüino se parece más a su Windows de toda la vida que el nuevo producto de Google, pero les da igual.

Voy a tratar de explicarlo rápidamente: Windows, Linux y Macintosh funcionan en tu ordenador. Ahí están instalados el sistema operativo y las aplicaciones, y es donde se guardan todos tus archivos. El sistema de Chrome OS, en cambio, se basa en Internet: en el ordenador sólo se instala el sistema operativo con lo mínimo imprescindible, mientras las aplicaciones y los archivos se guardan y ejecutan desde un servidor remoto. Por ejemplo, la idea es que usando Chrome OS en tu ordenador, escribas un documento utilizando Google Docs con el navegador, y el archivo no se guarde en tú ordenador sino en el servidor de Google. Así puedes acceder desde cualquier parte del mundo y se reducen costes en el propio ordenador (al trabajar en el servidor remoto se requiere menos memoria y capacidad en el PC). Eso sí, la idea no es “made in Google”, ya que hace tiempo que existen los llamados Web-OS (como Eye-OS, desarrollado en España), sistemas operativos que funcionan más o menos de la misma manera: arrancas el ordenador, usas el navegador para acceder a una página con tu nombre de usuario y contraseña y entras en un “ordenador virtual” donde tienes tu escritorio, aplicaciones y archivos. Y todo esto está muy bien salvo porque te hace totalmente dependiente de Internet, como si aún fueses poco adicto y la banda ancha española permitiese estos lujos.

Pero, como ya he dicho, la gente de a pie no sabe que esa es la diferencia de Chrome OS, así que no puede evaluar los pros y contras comparando con Linux, por ejemplo (que es también gratis y sí funciona como Windows). Entonces, ¿por qué Chrome OS sí es una amenaza para la compañía de Bill? Pues porque Google, al igual que Windows, es “mercadotécnicamente” superior a sus competidores. Linux empezó siendo un sistema muy complicado que sólo podían usar los “frikis” y con muchos problemas de compatibilidad, y aunque hoy es mucho más sencillo nadie ha sido capaz de quitarle esa imagen (sería la labor de un departamento de marketing que no existe). En cambio Chrome OS es de Google: hacemos todas las búsquedas en Google; usamos sus aplicaciones todos los días porque funcionan, son sencillas y no dan problemas; Google tiene a un chino cambiando el logo cada día… Google mola.

Marketing y confianza

La conclusión lógica es que Google cuenta con la confianza de todo el mundo. ¿Cuál es la otra gran empresa del sector que cuenta con esa confianza generalizada? Pues, precisamente, Microsoft. Serán unos perros monopolistas, pero nadie duda de que sus programas funcionan (a excepción del fracaso del Vista). Lo más interesante es que las dos compañías consiguen el mismo resultado de forma muy distinta, por lo que esta guerra no es sólo de mercado, sino que representa la división entre dos estrategias de marketing totalmente distintas.

La primera diferencia es que mientras Microsoft distribuye casi todos sus productos bajo licencia, Google apuesta por darlo todo gratis, evitando así tener que posicionarse contra el pirateo (que si bien es inmoral también es algo que hacen la mayor parte de sus usuarios). Esto, además, se traduce en una visión totalmente distinta del mundo: Microsoft apuesta por un mundo posesivo y cerrado (mi ordenador en mi casa con mis programas), mientras Google apuesta por el mundo totalmente abierto en la Red (todo gratis y on-line).

Se podría decir que Microsoft se ha ganado su posición en el mercado “a la antigua usanza” (tengo este producto, tú pagas por el y lo disfrutas, con el dinero que gano sigo haciendo productos de alta calidad) mientras Google es “futurista utópico” (tengo este producto, que es de lo mejor que hay en el mercado, y tú no me tienes que pagar nada por él, que ya sacaré yo dinero de la publicidad o de donde sea). Así ha conseguido que todos vayamos utilizando sus aplicaciones (¿por qué no? ¡es gratis!), y confiando no sólo en sus productos, sino en la propia compañía. Y es en esa confianza donde Google tiene su negocio.

Las ganancias de Google

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Una máquina de hacer dinero (por 10e20.com)

Todo el mundo se queja, protesta y exige que se acabe con el monopolio de Microsoft. El escándalo de vender Windows con Internet Explorer preinstalado, las multas por las demás prácticas monopolísticas de la compañía, las críticas por comerse a cualquiera que represente una amenaza en el mercado… Pero ¿qué hay de Google? Google poco a poco se ha ido incrustando en nuestras vidas y, a día de hoy, tiene seguramente muchas más papeletas para convertirse en el Gran Hermano que llevamos siglos temiéndonos. Microsoft tenía el monopolio de los ordenadores, pero Google tiene a mano el monopolio de la información personal (con permiso de Facebook).

Por no ir más lejos, me pongo como ejemplo. Tengo una cuenta de correo electrónico en Gmail, estoy registrado en AdSense, busco en Google Maps cómo ir de un sitio a otro, cuelgo mis videos en YouTube y me entretengo viendo vídeos de los demás, traduzco cosas con Google Translate, leo las noticias en Google News y, por supuesto, casi nunca utilizo un buscador que no sea Google. Para más inri, estoy escribiendo este artículo en Google Docs para poder acceder a él desde el trabajo y desde casa, en la empresa en que trabajo utilizamos Google AdWords para gestionar una campaña on-line y Google Analytics para conocer las estadísticas de visitas de la página Web que hemos creado utilizando, además, algunas de las herramientas de Google para Webmasters.

En otras palabras: Google tiene mi nombre, mi dirección, mi teléfono, mi DNI, mi tarjeta de crédito y mi cuenta bancaria, sabe dónde trabajo y para quién. Sabe con quién me escribo correos electrónicos, qué información busco en Internet (billetes de avión, revistas, personas, información, curiosidades, porno…), qué páginas de Internet administro, qué cosas compro, a dónde quiero ir, en qué fiestas grabo vídeos y quién los ve, qué artículos escribo, en qué país estoy, en qué idiomas hablo con la gente… absolutamente todo. Y, como la mayor parte del mundo, no me preocupo por que tengan toda esa información. No nos damos cuenta de que Google, o cualquiera que averigüe la contraseña para ver nuestro correo electrónico, tiene nuestra vida en sus manos.

Lo gracioso es que ni siquiera reparamos en ello cuando la magia de AdWords/AdSense se pone en marcha e inserta publicidad en base a los contenidos que estamos viendo: cuando mi novia me escribe en inglés preguntándome por la hora de mi vuelo a Montreal, me aparecen anuncios en inglés sobre compañías low-cost; cuando mi padre me escribe en español preguntándome qué tal va la búsqueda de pisos, me aparecen ofertas de alquiler en Madrid en español; cuando estoy visitando una página porno francesa, me salen anuncios de DVD-XXX en francés.

Es decir, no es sólo que Google tenga todos nuestros datos y que, estadísticamente, pueda deducir nuestros intereses y vender esa información. En realidad va mucho más allá: Google lee lo mismo que nuestros ojos, lo interpreta como nosotros, lo entiende como nosotros y lo memoriza de una forma mucho más potente que nosotros. Así asegura a los anunciantes que su anuncio será visto por gente a quien realmente le puede interesar. Para cualquiera que haya estudiado publicidad, el concepto es sencillamente genial. Para quien esté preocupado por la privacidad, es un ataque total.

Una religión del siglo XXI

El gran hermano (por The Independent)
El gran hermano (por The Independent)

Ojo, que no quiero que parezca que yo odio a Google. Al revés, ya he dicho que uso prácticamente todos sus servicios, que considero sus aplicaciones como de lo mejor que existe, que me encanta que sea gratis y personalizable con colorines y dibujitos. Pero si me pongo a pensar en ello, también es cierto que en 24 años nadie (Microsoft, Apple, Telefónica, la policía, mis padres… nadie) ha conseguido recoger tanta información sobre mí y, por tanto, no tiene ni la milésima parte de influencia y poder sobre mi vida. Un ataque a Microsoft puede dejarme sin ordenador un par de días, mientras un ataque a Google me obligaría a cambiar todas mis contraseñas y cuentas bancarias.

Todo esto me lleva a pensar que la gran diferencia está en la asimilación. Cuando usas cualquiera de los programas de Microsoft no eres más que un cliente, alguien que paga por el servicio o producto -o se descarga una versión pirata, vaya-. Si un programa de Windows te pide tu nombre y tu dirección, pones unas falsas y listo; pero si te lo pide Google pones la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. No es ya que nos integremos en el mundo de Google, es que somos asimilados sin rechistar a cambio de recibir gratis el software más avanzado. Doy por sentado, además, que instalando Chrome OS el ordenador quedaría total y perfectamente integrado con todas las demás aplicaciones y servicios de Google. Eso significa que es probable que mucha gente no salga nunca del mundo Google, y sin quejarse lo más mínimo. Puede que Microsoft sea monopolista, pero Google es ya una religión bendecida con la fe ciega de los usuarios.

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