La justicia brasileña no entiende de política 2.0… ¿o sí?

El fin de semana pasado me encontré con este titular en el blog de Nación Red: La tradicional censura en campaña electoral llega a Twitter (en Brasil). Resulta que el Tribunal Supremo Electoral de Brasil ha prohibido a los políticos hacer campaña en Twitter. Un tema verdaderamente interesante, porque permite jugar con la idea de si el TSE brasileño entiende realmente el juego político en las redes sociales o en realidad no sabe cómo funciona el invento.

A día de hoy los políticos viven en un estado de “campaña contínua”, donde el partido en el gobierno trata de convencer a los ciudadanos de que las cosas van bien y que es gracias a ellos mientras la oposición trata de convencerles de que las cosas van muy mal y que con ellos irían mejor. Es decir, aunque no digan específicamente “voten por mi partido”, la petición de voto está implícita en cada frase que pronuncia o escribe un político, que además estará preparada de antemano por su equipo de comunicación. Siendo estrictos, cualquier aparición en medios de un político puede considerarse propaganda.

Pero incluso así, Twitter debería protegerse frente a los medios tradicionales por una sencilla razón: es bidireccional. Mientras un político habla pero no escucha a través de la televisión, la radio o los periódicos, cuando se abre una cuenta en Twitter permite a los ciudadanos hacerle preguntas directamente. Es, como las demás redes sociales, un canal de conversación entre el político y los votantes que debería no sólo protegerse sino fomentarse: ¿acaso los ciudadanos sólo van a preguntar a los políticos por sus ideas durante la campaña electoral? No lo creo. Los políticos deberían estar en las redes sociales para hablar con los votantes, para explicarles sus ideas y su programa en cualquier momento. Y eso siempre va a suponer una petición del voto, aunque no se haga de manera explícita. ¿Y qué ocurre si el político usa su cuenta de Twitter para hacer propaganda? Pues que la democracia de Twitter le hará perder seguidores y que le marquen como SPAM. Este sería el escenario en el que el TSE brasileño no ha entendido las redes sociales y cree que son un canal donde siguen funcionando la teoría de la aguja hipodérmica.

¿Es posible que sean tan cortos de miras? Sí, no me cabe ninguna duda de que en general los políticos van con retraso a la hora de asimilar las redes sociales. Pero siempre hay espacio para la duda. ¿Y si lo han entendido perfectamente? ¿Y si alguien les ha ayudado a entenderlo? Las redes sociales se han convertido en uno de los pilares de comunicación de los partidos pequeños, los que no tienen recursos para inundar la televisión y la radio con anuncios o para empapelar toda la ciudad con la foto de su candidato. Por tanto, la decisión del Tribunal de poner límites a Twitter supone un gran apoyo a los grandes partidos, en detrimento de las minorías y los nuevos partidos que tratan de cambiar las cosas.

Personalmente, espero que sea un caso más de ignorancia y no de mala fe, porque la ignorancia se cura con el tiempo pero la mala fe se enquista en el sistema.

Twitter es conversación, no un cartel creativo

Hace unos minutos ha empezado el único debate entre candidatos a la presidencia de España que habrá en las elecciones 2011. Un debate que poco tiene de un debate y mucho de dos candidatos presentando sus programas tratando salirse del guión lo menos posible. Un debate donde los candidatos evitan debatir, porque parece que la conversación les hace daño: los temas están acordados, los tiempos milimetrados y sólo se permite participar a dos, cuando en realidad en estas elecciones se presentan muchas más fuerzas políticas.

Viendo esta defensa ante cualquier posibilidad de conversación no es de extrañar que los políticos sigan sin utilizar las redes sociales para lo que realmente sirven, que es precisamente todo lo contrario al control y la comunicación unidireccional que parece el único arma de los partidos políticos. Se han abierto perfiles en todas las que han encontrado, han puesto a equipos a trabajar en ellas para conseguir falsos “trending topics” y saturar a sus seguidores con propaganda, dejando de lado en la mayor parte de los casos el diálogo. Enrique Dans ha hablado en su blog varias veces de este problema de comunicación de nuestra clase política, y recomiendo leer sus artículos al respecto.

La última idea la ha tenido el equipo del candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, creando una serie de perfiles “zombi” con la única intención de hacer un bonito mosaico cuando alguien visita la página de seguidores de la cuenta del candidato, @conRubalcaba.

Mosaico Vota PSOE de @conRubalcaba
Mosaico Vota PSOE de @conRubalcaba

Por supuesto la idea es creativa, y el resultado es gracioso. El problema es que Twitter no sirve para esto, porque esto no es más que una anécdota que vuelve a poner de relieve que el equipo de Rubalcaba entiende la red social como un escenario más para enviar sus mensajes y no como un punto de encuentro con los ciudadanos y votantes para hablar.

En primer lugar, ¿cuánta gente visita la lista de seguidos de Rubalcaba? Es posible que lo hagamos los que nos dedicamos a la comunicación, a la política o a las redes sociales, pero desde luego la masa de votantes no pierde el tiempo con estas cosas. Los ciudadanos que siguen a @conRubalcaba quieren hablar directamente con él, y no les importa quién les sigue ni si las fotos de perfil hacen juegos malabares. Quieren conversar, no ver un cartel como los que inundan las calles.

Además, el propio equipo se ha pillado los dedos: en el momento en que @conRubalcaba siga a otra cuenta en Twitter, el mosaico se pierde. Así que tienen dos opciones: no seguir a nadie más demostrando otra vez lo poco que les importa la conversación, o seguir a alguien y echar por tierra el tiempo dedicado a crear el mosaico. O demuestran que no saben para qué sirven las redes sociales o demuestran que han dedicado sus recursos (tiempo y esfuerzo) en hacer algo inútil.

Para terminar, personalmente creo que esas cuentas “zombi” son perfectamente denunciables como SPAM. No sirven para nada, no las maneja nadie y se han creado con el objetivo único de favorecer a otra cuenta. Salvo que el equipo tenga pensado dar una salida a todas esas cuentas, usarlas para algo útil como publicar contenidos relevantes y de interés o hablar con los votantes… cosas no creo que pasen.

En resumen, me parece que o cambian mucho las cosas o Enrique Dans y muchos otros tendremos que seguir sacándoles los colores a nuestros políticos en cuanto a cómo usan las redes sociales para conectar con nosotros, los ciudadanos.