#nolesvotes: un movimiento nacido en Internet, criado en las redes sociales y listo para cambiar el mundo off-line

Que la #leysinde es un error es algo que muchos de nosotros sabemos desde hace tiempo, por razones que han sido expuestas en infinidad de ocasiones en Twitter, en miles de blogs e incluso durante algunas intervenciones en el Parlamento. En este contexto, que la negociación entre PP, PSOE y CiU para salvar esta ley después de ser rechazada en el Parlamento ha sentado muy mal a una masa importante de votantes españoles no es una sorpresa. Lo que sí puede convertirse en un hito en la historia de la democracia es lo que estas acciones políticas han desencadenado en las redes sociales e Internet, y lo que las redes sociales e Internet pueden desencadenar en la política: empezó en diciembre de 2009 con el #manifiesto, y ahora #nolesvotes amenaza la posición de poder de los dos partidos que se han turnado en la presidencia del gobierno durante casi 30 años.

El planteamiento de #nolesvotes es sencillo: si no estás de acuerdo con lo que han hecho estos tres partidos políticos, con el desprecio a la ciudadanía que han demostrado aprobando la #leysinde, no les votes en las próximas elecciones. Infórmate de qué otros partidos políticos existen, y busca uno que represente tus intereses. Desde #nolesvotes no se pide el voto para un partido determinado, la abstención ni el voto en blanco, sino que se trata de dar a conocer las múltiples alternativas para que los ciudadanos hagan el mejor uso posible de su derecho al voto, sea cual sea su ideología política.

Estamos ante un movimiento ciudadano y no personalista, que no representa los intereses ni de partidos políticos ni de grupos empresariales o lobbies, que trata de concienciar a los votantes sobre el poder de su voto, que promueve la información y el pluripartidismo, y que trata de sacar al electorado del inmovilismo político en el que nos hemos estancado. En definitiva, un movimiento que quiere darle un lavado de cara a la democracia y ponerla en forma. De momento ya han explicado por qué el voto en blanco acaba beneficiando a los grandes partidos, y han abierto discusiones en la página de Facebook para fomentar la participación y como canal de información, y seguirán recordándonos el porqué de su campaña a través de blogs, redes sociales y su fantástico sitio wiki.

En mi opinión, viendo la escalada de presencia de la campaña las perspectivas de éxito (entendido como una participación masiva que lleve a una catástrofe de los grandes partidos en las próximas elecciones) es buena. Desde los primeros #nolesvotes en Twitter el 7 de febrero hasta los 286.700 usuarios en la página web y los 3.450 seguidores en Facebook (sin contar las páginas de caracter local que ya se han creado) con los que cuentan a 90 días de las elecciones, el movimiento está bastante lejos de ser sólo esos cuatro gatos de los que hablaba José María Lasalle.

Pero lo más importante está por venir, y serán los resultados de las elecciones municipales del día 22 de mayo. Hasta entonces no sabremos si el apoyo que la campaña está recibiendo en Internet se materializa en una demostración de fuerza de la ciudadanía frente a los partidos políticos, en un golpe sobre la mesa para reclamar la atención que a todas luces hemos perdido en favor de poderes económicos y gobiernos extranjeros. Espero que sea así, porque es bueno para la democracia y, por tanto, es bueno para todos los que vivimos bajo un gobierno democrático.

Lorenzo Bernaldo de Quirós sobre la propiedad intelectual, en elEconomista

Interesantísimo el artículo de Lorenzo Bernaldo de Quirós, miembro del Consejo Editorial de elEconomista, publicado hoy en la web de ese mismo periódicocon el título Propiedad Intelectual: Un modelo caduco. Como podéis leerlo entero, y os recomiendo que lo hagáis, me limito a subrayar tres párrafos verdaderamente interesantes (las negritas y cursivas son del autor):

Entre las 20 películas más descargadas a través de Internet en 2009 y 2010 no se encuentra ninguna española y el vampirismo de los internautas no ha impedido que las cintas líderes hayan obtenido unos ingresos espectaculares en taquilla.

Así, Avatar recaudó 2.880 millones de dólares a pesar de ser la película más pirateada en Internet en 2010, y lo mismo sucedió con Star Trek en 2009, que ingresó una cantidad similar.

En promedio, la teórica pérdida económica, el lucro cesante para los productores de los grandes filmes bajados de la red no supera el 5 por ciento de su recaudación en taquilla, es decir, un porcentaje irrelevante. Por otra parte, nadie podría escandalizarse de que los espectadores bajasen gratis películas, como las españolas, que ya han pagado con sus impuestos, las subvenciones y el canon.

Una demostración sencilla del absurdo que representa la #leysinde en términos económicos. 137 palabras que desmontan el principal argumento de políticos, industria y SGAE para defender lo que en la práctica se va a convertir en una guerra perdida contra la tecnología y la libertad de los ciudadanos.

El discurso de Álex de la Iglesia en los Goya 2011: historia de nuestro cine

El discurso que Álex de la Iglesia dio ayer en la gala de los Premios Goya como presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España es ya historia del cine español, y esperemos que marque un antes y un después en la relación entre la industria cultural, los artistas, los partidos políticos y nosotros, los ciudadanos.

Álex estuvo sencillamente espléndido desde la tribuna, describiendo a Internet como la salvación de un modelo de negocio en clara decadencia y hablando de la necesidad de la industria cultural de adaptarse al nuevo escenario:

Sólo ganaremos al futuro SI SOMOS NOSOTROS LOS QUE CAMBIAMOS, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un NUEVO MODELO DE MERCADO que tenga en cuenta a TODOS los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.

Pero además, Álex puso el dedo en la llaga al recordar una película no es película hasta que alguien se sienta delante y la ve, por lo que considera imprescindible que la industria respete al público (a los ciudadanos, a esa gente que ahora se sienta frente a la pantalla del ordenador en vez de en una sala de cine) si espera que el público respete a los artistas y su obra.

Podéis leer el discurso íntegro de Álex de la Iglesia en los Goya 2011. Merece la pena.

La democracia somos nosotros y no ellos

No a la mordaza digital

Parece mentira, pero al final PSOE y PP han llegado a un acuerdo para aprobar la Ley Sinde. Uno diría que los políticos españoles y algunas insignes figuras de la industria cultural no han entendido absolutamente nada. No me cabe en la cabeza que nuestros políticos sean incapaces de entender las penosas consecuencias que esta ley injusta va a traernos a los usuarios de Internet y al desarrollo económico y empresarial de nuestro país. Es como si no hubiesen leído en el colegio libros sobre la censura y los efectos que suele causar en la sociedad civil. Como si no leyesen en el periódico las cosas que pasan en países como China, donde la censura está a la orden del día.

Pero además, da la impresión de que nadie en todo este asunto se ha tomado un minuto para pensar en la imagen que nos están dando, en el daño que le están haciendo a la democracia desde dentro. Creo que estamos viviendo un cambio importantísimo en el sistema democrático. Un cambio provocado por la aparición de nuevas tecnologías que han cambiado la forma en que nos comunicamos e informamos, y también la forma en que reaccionamos y nos movilizamos.

Para enterarnos de todo lo relacionado con la Ley Sinde no hemos tenido que comprar el periódico o ver el telediario, sino que hemos recibido millones de enlaces, comentarios, aclaraciones y valoraciones directamente en nuestro correo electrónico, a través de las redes sociales o gracias a los lectores RSS. Y como protesta se han tumbado páginas Web y se ha llenado la red de información.

El verdadero problema es que los políticos españoles actúan como si no supieran nada de esto. No sé si de verdad pueden ser tan ignorantes, o si lo que hay detrás es el intento desesperado de proteger ciertos intereses económicos y políticos de una industria y unas personas que no se dan cuenta de que la sociedad evoluciona, y que ir contracorriente nunca da buenos resultados; pero hay varios factores que considero sencillamente inconcebibles en una democracia.

Por ejemplo, un país democrático debe ser soberano. Eso significa que no puede permitir ni admitir que la presión del Gobierno de otro país influya en sus decisiones. Pues bien, gracias a WikiLeaks sabemos que el verdadero impulsor de esta ley no es ni nuestro Gobierno, ni la industria, ni la SGAE: la Ley Sinde es una imposición del Gobierno de Estados Unidos. Esto es intolerable en sí mismo, pero lo que nuestros políticos no parecen entender es que, ahora que lo sabemos, se vuelve vergonzoso. El mensaje que recibimos es que estamos a merced de los intereses de otros, y viendo la bochornosa actuación de la oposición también sabemos que da igual a quién votemos, ya que al final quien manda en España es la Casa Blanca.

Y yo me pregunto: si con leer el periódico yo sé todo esto, y como yo lo saben millones de españoles, ¿por qué nuestros políticos actúan como si no lo supiésemos? ¿Por qué Ángeles González-Sinde tiene la desvergüenza de publicar un artículo en El País defendiendo la ley que lleva su apellido añadiendo que sirve para que nadie mande sobre las ideas de nadie. Para que nadie imponga modelos a nadie? Nos tratan como si no tuviésemos acceso a la información, como si no tuviésemos Twitter… como si fuésemos tontos. Como si nosotros no leyésemos los argumentos de Jesús Encinar o como si ellos no los entiendesen. A lo mejor es que ni siquiera los leen.

Por su parte, profesionales del sector, encabezados por un Alejandro Sanz exacerbado, exigen una ley que proteja sus intereses inmediatos. No piensan en cómo les va a afectar dentro de diez años el hecho de que España siga anclada en los CD’s y los libros de papel mientras otros países le sacan partido a Internet y se enriquecen gracias a modelos de negocio que se adaptan a lo que la sociedad pide. Por que lo que la sociedad pide no es el “todo gratis”, como ellos quieren hacernos creer, sino una industria cultural que nos entienda.

Por ejemplo, televisión en streaming y a la carta, porque ya usamos el ordenador más que la televisión. ¿Y cómo se le saca beneficio económico a eso? No lo sé. Pero descubrirlo es el verdadero trabajo de la industria, en vez de intentar atarnos a la televisión mientras el mundo entero se muda a la Red. La misma idea es aplicable al cine (que parece haber apostado por el 3D para volver a llenar las salas), a los libros (¡lean los periódicos! Las ventas de ebooks se disparan) y a la música (¿cuánto hace que no pones un CD?). En resumen: la industria debe adaptarse. Hablan del movimiento de los derechos de autor cuando se inventó la imprenta, pero no se dan cuenta de que lo que ellos quieren es destruir la imprenta, impidiendo que disfrutemos de todos los beneficios que nos trae.

Sí, cuando nos explican en qué consiste la democracia uno sale con la idea de que un Gobierno legítimamente electo no aprobará una ley que provoca el rechazo masivo de ciudadanos, empresarios y asociaciones. Pero parece que no es así, y en realidad el Gobierno democrático está ahí para hacer felices a ciertos colectivos que se empeñan en ralentizar el desarrollo de la sociedad por miedo a no saber cómo seguir ingresando cantidades vergonzosas de dinero.

Es lo que está pasando ahora, y es lo que ha provocado movimientos tan importantes como el #manifiesto. O como los correos que muchos enviamos a los parlamentarios hasta colapsar su correo y que ellos definieron como spam en vez de pararse a pensar en cuántos de los ciudadanos a los que representan les estábamos pidiendo que rectificasen. Literalmente, estaban mandando la democracia a la papelera de sus ordenadores.

¿Y qué pasará ahora? Probablemente un gran movimiento en contra no sólo de esta Ley, sino también contra los partidos que la han aprobado. Los políticos han optado por oviarnos. Justo en el momento álgido de Anonymous, de los ataques DDoS y de Julian Assange. Justo en el momento en que mejor informados estamos sobre cómo y cuánto nos manipulan y más herramientas de protesta (pacífica y violenta) tenemos a nuestro alcance. Ambas cosas gracias al poder de la Red. Porque nosotros sí hemos entendido Internet, y ellos no. Y porque la democracia somos nosotros, y no ellos.